El texto presenta una defensa de la candidatura del poeta chileno Rigoberto Meriño al Premio Nacional de Literatura, destacando tanto su trayectoria personal como el valor cultural y social de su obra. Nacido en la localidad de Varillar, en la Región de Coquimbo, Meriño creció en un entorno rural ligado a la crianza de cabras y a las tradiciones andinas. Desde pequeño estuvo rodeado de paisajes, relatos orales y experiencias que marcaron profundamente su sensibilidad y que más tarde se convertirían en la base de su creación poética.
Sus padres reconocieron en él habilidades diferentes y decidieron enviarlo a la escuela, permitiéndole acceder a una educación pública que amplió sus horizontes. A pesar de no existir una formación específica para poetas, Meriño perseveró en el desarrollo de su vocación, superando dificultades económicas y la escasa valoración social del arte. A través de la escritura y la autogestión de sus publicaciones, logró construir una sólida trayectoria literaria.
Su poesía refleja la identidad de los territorios que habita, especialmente los paisajes andinos y rurales de Chile. Cada experiencia de su infancia y juventud se transforma en palabras que rescatan la memoria, las costumbres, los saberes ancestrales y la vida cotidiana de las comunidades rurales. Su obra posee un importante valor cultural porque preserva tradiciones orales y elementos del patrimonio inmaterial chileno.
Además de su labor como poeta, Meriño ha contribuido al desarrollo cultural del país mediante proyectos e iniciativas en beneficio de los artistas locales. Es autor de la Ley 21.181 sobre el Artista Local y ha publicado veintitrés libros, muchos de los cuales ha puesto gratuitamente a disposición del público. Su compromiso con la cultura se refleja también en su trabajo diario y en su permanente cercanía con las comunidades.
Rigoberto Meriño representa a miles de artistas que luchan por mantener viva la creación cultural en Chile. Su autenticidad, perseverancia y profunda conexión con la identidad nacional lo convierten en un símbolo de la cultura popular y regional. Por ello, se plantea que su reconocimiento con el Premio Nacional de Literatura sería también un reconocimiento a los creadores locales y a la riqueza cultural del país, reafirmando el principio de igualdad y dignidad que inspira a la sociedad chilena.
Rigoberto Meriño